domingo, 21 de diciembre de 2008

LOS ÚLTIMOS HOMBRES DUROS (The Last Hard Men). 1976. Valoración de los bloggeros: 5

A principios del siglo XX, Zach Provo logra fugarse de una polvorienta cadena de trabajos forzados en compañía de otros seis convictos.
Pero Provo no busca la libertad, sino vengarse del hombre que le puso entre rejas hace años y que fue responsable de la muerte de su esposa en el tiroteo que precedió a su captura.
El hombre es el sheriff Sam Burgade, ahora ya retirado y entrado en años...




Un tanto tardío western, al menos desde un punto de vista estrictamente clásico, ya que, por una parte Andrew V. McLaglen, hijo del gran Víctor McLaglen, actor fordiano por excelencia, quiere, y así lo demuestra en varias escenas, dar una pátina de clasicismo a esta cinta del oeste, pero por otra no puede sustraerse a la moda del spaguetti, por lo que la mezcolanza final no convence y sabe a bastante raro.
No aburre el film, pero sí que a veces, se tiene la clara sensación de que se queda a medio camino de todas sus propuestas, no sabiendo en qué dirección ir para lograr sus propósitos.
Hay momentos, sobre todo intimistas, que sí nos retrotraen a westerns de los años cuarenta y ciencuenta, pero en diversas escenas de acción, la violencia es algo chapucera, con escenas rodadas a la manera "europea", es decir, con una clara escenografía donde lo efectista se impone a lo realmente importante.



Menos mal que está interpretada por dos grandes actores, por una parte Charlton Heston, ya veterano pero todavía en plena forma física, que convence en su papel de viejo sheriff con heridas anteriores y deseos de vivir de una vez en paz, y por otra un James Coburn haciendo de malo malísimo, con esas expresividad que cuando hace de malo congela la sangre.
Brillante fotografía, buena ambientación, agrestes paisajes, y una clara decepción final al acabar la proyección.
No, no se trata de un buen western, antes al contrario, se trata de un tiro claramente errado, aunque se agradece el intento de Mclaglen, por otra parte director francamente simpático, al menos por cuanto siempre intentó seguir los pasos de su padre...aunque no le llegara nunca ni a la suela de los zapatos. Pero era tarea imposible, claro.