

Blog donde comentaré films que pertenecen al género rey del Séptimo Arte, esto es: el Western. Pero no el western spaguetti, o similares, sino el auténtico, el genuinamente estadounidense. Westerns made in USA.









Es un canto a la lucha contra la injusticia, y para narrar todo ello, con un buen ritmo, conseguidos diálogos y estupendas interpretaciones (nada menos que gente como Cleavon Little, Slim Pickens, Dom de Luise y/o el finado y siempre recordado Gene Wilder), emplea una buena base técnica, sólida, que consigue una perfecta ambientación de la época y una preciosa fotografía y banda sonora. Es decir, que formalmente es impecable.
Una película que, quizás vista hoy en día no luzca tan bonita como antaño pues el sentido del humor ha cambiado en el mundo, pero sigue siendo un buen ejemplo de un cine cómico tendente a la desaparición, y del que el bueno de Mel Brooks es uno de sus últimos exponentes.
Está bien, es agradable de ver y todavía muchos de su gags siguen conservándose tan frescos como cuando se rodó.




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Lo cierto es me pareció un poco plano y con más bien poca acción, cosa que me desconcertó un tanto siendo un western.
A veces hay poca "ferretería", pero la tensión se va acumulando poco a poco y estalla al final en mil pedazos provocando una explosión. Pero no, en esta ocasión tampoco ocurre.
El desarrollo de la historia es lento y por ello, incluso en algunos momentos se me hizo tediosilla.
Menos mal que los intérpretes son de postín, con la magnética belleza de Verónica Lake, el sempiterno buen hacer de Joel McCrea, y unos "secundarios" de lujo, como Preston Foster, Donald Crisp, siempre magnífico, y gente tan diversa y excelente como Lloyd Brigdes, Charlie Ruggles y/o Néstor Paiva.
En definitiva, no puedo decir que se trata de un bonito western, pues a mí no me hizo especial gracia, pero según la crítica especializada está francamente bien, así que...