jueves, 24 de diciembre de 2009

DOS HOMBRES CONTRA EL OESTE (Wild Rovers). 1971. Valoración: 7,33

Después de que un amigo muera accidentalmente en el trabajo, por el que cobraban un sueldo miserable, dos excelentes vaqueros, uno joven y otro maduro, deciden atracar un banco.
Ya fugitivos, y furiosamente perseguidos por una cuadrilla de cazarrecompensas formada por los hijos de su antiguo jefe, se darán cuenta de que escogieron el camino equivocado.




Excelente western crepuscular, impecable desde todo punto de vista. En primer lugar se podría destacar su técnica, siendo inmejorable desde el punto de vista "industrial". Magistral banda sonora de nada menos Jerry Goldsmith, soberbia fotografía de Philip H. Lathrop y una magnífica dirección de Blake Edwards, que con este y algún que otro film demostró que no sólo dominaba como nadie la comedia, sino que podía con todo. Simplemente necesitaba un buen guión, algo casi imprescindible, y en esta ocasión lo tuvo gracias a...él mismo, pue suyo es. Se puede calificar por tanto de trabajo personal.
Logra un ejemplar trabajo, beneficiado por el paso del tiempo, no en vano sus innegables virtudes se potencian con los tiempos que corren.





El argumento es muy interesante, reflejando perfectamente el cambio de una parte de la historia de Norteamérica. Lo que eso afecta a las nuevas y viejas generaciones y a sus actos.
Se habla también del sentido de la justicia, de la amistad, del respeto, de un tiempo que se acaba, con los personajes desencantados pero tratando de no sólo sobrevivir, sino de encontrar un lugar en el incierto futuro que se avecina.
Se habla también de las diferencias de concepto en cuanto a aspectos universales, entre la vieja escuela y la nueva, entre lo clásico y un tanto trasnochado pero lleno de virtudes, y las ganas de cambiar el mundo pero con inexperiencia vital de la juventud.
Todo ello expuesto dramáticamente de forma soberbia por los dos protagonistas masculinos, principalmente por el gran William Holden, aquí una vez magnífico. Al igual que Karl Malden, otro grande.
Una película muy estimable, que requiere para ser degustada como el manjar que es, de tranquilidad y sosiego, no en vano su ritmo, sin ser lento, sí que es tranquilo, habiendo la violencia que tiene que haber según las circunstancias, ni más ni menos.
Merece mucho la pena e invita a la discusión y reflexión.



3 comentarios:

Quimerico Inquilino dijo...

Pues como bien comentas, lo tenía todo para que este western me gistara. Y lo único que consiguió en las dos ocasiones que me he puesto con él es aburrirme soberanamente.
Aunque como dices, todos los elementos (interpretación, música, fotografía...) son soberbios es verdad. Pero no sé. No me llega.

Un saludo

Víctor Bilbao dijo...

Hola, amigo,

Pues sí, a mí me ocurrió la primera vez que la ví (en el cine además), que no me llegó. Me pareció más bien lenta y triste.
Me gustó William Holden, uno de mis preferidos, Malden...y poco más, si exceptuamos la fotografía y banda sonora. Pero el argumento me resbaló.
Pero, amigo, viéndola más mayor, más adulto, con más experiencias vitales, me gustó muchísimo y supe extraer todo el meollo de la historia.
Los personajes los hice míos y me pareció en verdad un film notable.

A veces pasa eso, que si les das nuevas oportunidades a pelis, pasados unos cuantos años, compruebas que era mucho mejor de lo que te pareció siendo un chaval, que apenas había vivido lo suficiente.

Un cordial saludo.

Víctor

Quimerico Inquilino dijo...

Tendré que hacer eso. Porque a mí también me gusta el William Holden de esa época, y la película tiene suficientes elementos para merecer esa revisión.

Saludos