Mostrando entradas con la etiqueta James Arness. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Arness. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de marzo de 2010

WYOMING MAIL (Correo de la muerte, el). 1950. Valoración: 5,75

En Wyoming se están produciendo robos a trenes del Gobierno, donde además de cartas a todo el país, se llevan grandes sumas de dinero.
Uno de los mandamases, para acabar con el pillaje contratará a uno de sus tenientes durante la Guerra de Secesión. Un hombre valiente que trazará un arriesgado plan por el que primero deberá entrar en una durísima prisión como reo y después escapar y meterse en la banda como infiltrado.
Mientras conoce a una bella cantante de cabaret a la que entre plan y plan conquista.



Mediocre western que incluso, a pesar de su baja calidad cinematográfica, conoció un remake tan sólo seis años después, cuyo título fue "Cueva de bandoleros".
Se trata esta de "Wyoming mail" de una peli vistosa a medias si no se le pide absolutamente nada, pero escasa si se le exige algo de enjundia.
El argumento, sin ser original, sí tiene elementos atractivos, pero si quitamos la ambientación, con un vestuario y fotografía de postín, el resto es absolutamente olvidable.




El ritmo falla y por ello el tedio aparece varias veces. Esto sucede por gracia del realizador Reginald le Borg, que siempre fue de serie B, C o/y incluso D. Y así no falla, cinta floja, que apenas tiene un par de escenas salvables, como el primer asalto al tren (con dos lanzamientos de cuchillo mortales), y la belleza de Alexis Smith, que trata de poner elegancia en el desangelado conjunto.
Y no, no es que aburra hasta a los muertos, es que todo tiene sensación de "dejà vu" y se olvida al de cinco minutos (por fortuna).
Pena da ver a excelentes característicos, como mi admirado Richard Jaeckel, James Arness, Howard da Silva y/o el excelente Ed Begley.
Y para colmo el final, que no se lo cree nadie.
En fin, si no se tiene nada mejor que hacer...

domingo, 21 de febrero de 2010

SIERRA. 1950. Valoración: 6,45






Un joven vive junto a su padre, en las altas montañas, alejado de la civilización.
Ese alejamiento es voluntario, no en vano la Ley le buscó al padre en su día por el asesinato de su esposa.
Él dice que es inocente y su hijo lo sabe, pero por si las moscas han hecho creer a la comunidad que el padre murió hace mucho tiempo.
Se dedican a la caza de caballos salvajes, con el sueño de construir un gran rancho con tierras para criarlos, pero les hace falta dinero y hombres.
Un buen día aparece por el lugar una bonita chica que ha perdido a su caballo.
Ante las reticencias del chico, le llevan con los ojos vendados a su cabaña, donde vive con ellos tres días durante los cuales el padre sufre un accidente cuando intenta domar uno de los caballos.
Esto hace que necesiten ir al pueblo en busca de un doctor, lo que les pondría en peligro.


Entretenido western menor, dirigido con oficio por ese estimable realizador que fue Alfred E. Green, autor de la inolvidable "Cuatro caras del oeste".
En esta ocasión logra un producto ameno, que se sigue sin problemas y constituye un pasatiempo seguro.
No obstante hay hacia la mitad de la cinta algún momento que lastra el ritmo aunque no el interés por saber cómo finalizará la historia, una historia con misterio incluido, que no se resuelve hasta el final, un final quizás algo facilón y no demasiado satisfactorio.
Pero la peli está bien, sobre todo por su preciosa fotografía en technicolor, que resalta los bellos paisajes de Angel Canyon Road, en Kanab (Utah, USA).
Además, los caballos y yeguas que aparecen trotando son bellísimos, dando un aire de libertad encomiable.
Grata presencia de actores que más tarde serían estrellas, bien del cine, bien de la televisión, como un jovencísimo Tony Curtis (aquí todavía Anthony Curtis), el gran Burl Ives, que sale cantando con su bellísima voz y James Arness, que triunfaría años más tarde con su incombustible "Gunsmoke".
Una cinta menor pero agradable, que se puede olvidar con cierta facilidad.

jueves, 15 de octubre de 2009

CARAVANA DE PAZ (CARAVANA DE VALIENTES) (WAGON MASTER). 1950



Travis y Sandy, dos jóvenes tratantes de caballos, aceptan la oferta de guiar a un grupo de mormones que pretenden instalarse en el Oeste, para cultivar tierras fértiles.
La caravana emprende un dificultoso viaje por parajes desérticos.
Pronto se les unirá un trío de artistas ambulantes, compuesto por una pareja mayor y la joven Denver, de quien Travis no tarda en enamorarse.
Pero su encuentro con los Clegg, forajidos a quienes persigue la justicia, agravará la situación.





Excelente film de John Ford, por muchos considerado como cinta menor dentro de su filmografía, y un western bastante extraño.
La razón de ello es que se trata de un western en verdad diferente al resto por cuanto no hay apenas tiros ni acción. Casi todo es introspección psicológica y está rodada como si fuera un documental, al menos gran parte de ella.
Cuando la violencia aparece (a cargo del personaje muy bien interpretado por James Arness) es ruda y fea, siendo las peleas sucias y especiamente realistas, lo que tampoco ayuda a la fácil digestión por parte del espectador medio, que siempre prefiere algo más convencional y facilón.




Pero se trata de una buena película, que tiene todas las constantes de su autor: la violencia, la poesía de los entrañables personajes y la madre tierra, el afán de superación que se logra mediante la solidaridad entre las buenas gentes...
Soberbio Ben Johnson, un magistral actor siempre pero al que cuesta verle de protagonista. En este caso lo es y hasta logra no se le eche en falta al "Chon" Wayne.
Memorable fotografía en blanco y negro a cargo de Bert Glennon, que saca partido de impresionantes paisajes de Utah (USA), donde no podía faltar "su" Monument Valley, en este caso un personaje más en la historia.
Buena banda sonora de Richard Hageman.